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La fábula del peligro y de la oportunidad y cómo se transmite el conocimiento en las empresas

El conocimiento compartido ayuda a las empresas a ser más innovadoras y a fortalecer a su equipo humano. El conocimiento es poder pero también es perecedero. Solo si lo compartimos le sacamos verdadero provecho.

El conocimiento es perecedero y si no fluye, se caduca. Necesitamos conocimientos frescos. Debido a esta necesidad la duda constante es: “Nosotros como empresa, ¿cómo podemos hacer que el conocimiento no muera y, a la vez, no perdamos poder?” Pues compartiendo.

Empezamos este post con una fábula china.

En un tiempo atrás, cuando la pobreza estaba extendida y existían los señoríos…el cuidador de una niña de una reconocida familia decidió dar una vuelta por la calle junto a ella. A medida que avanzaban, sólo se apreciaba penuria y pobreza.

Un viejo chino se acercó al cuidador y le preguntó: “¿Puede usted darme una moneda?” Éste con recelo le contestó “Váyase de aquí, es un estorbo para los demás” mientras agarraba a la niña protegiéndola de un posible peligro. Entonces el viejo chino cogió del brazo a la pequeña y le dijo lentamente: “Ojalá te toque vivir tiempos interesantes, jovencita”. La niña, como es natural, no entendió nada.

Esta fábula nos da una idea de la situación actual de miles de empresas y de las personas que las conforman. Nos está “tocando vivir tiempos interesantes”, como dice la fábula. Esta frase encierra dos conceptos contrapuestos: “Peligro” y “Oportunidad”.

Tanto peligro como oportunidad pueden ser muy útiles para reinventarnos, para saber cuáles son nuestros puntos débiles como entidad o simplemente para ofrecernos un momento para escuchar lo que tiene que decir nuestro equipo humano u observar cómo se comporta. Todo esto puede ponernos en una situación que nos permita poder detectar diferentes puntos flacos.

Si decidimos echar un ojo dentro de nuestra organización en base al momento que nos está tocando vivir de “peligro” y “oportunidad”, un punto débil a identificar puede ser el tema de la transmisión del conocimiento en el equipo humano dentro de una organización.

¿Puede el conocimiento morir dentro de una empresa? ¿Puede caducar? Años atrás, el conocimiento avanzaba de forma lenta, con ciertos cambios no muy bruscos por lo que podíamos retenerlo de forma sencilla y eso hacía que perdurase en el tiempo. En la actualidad, estudios del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) han demostrado que el conocimiento es perecedero. En el año 2010, el conocimiento se duplicaba cada 2 años y que en el 2012 el conocimiento se duplicaba cada 3 días. La consecuencia de este gran y notable aumento es que el conocimiento generado perece si no es renovado. Se pasa desapercibido un pequeño pero gran detalle dentro de las grandes (y no tan grandes) organizaciones: se proporciona gran cantidad de información perecedera a nuestro equipo humano. Y no porque queramos sino porque la información, el conocimiento es ya así…

Este fenómeno es provocado debido a la SECTORIZACIÓN dentro de la empresa. El conocimiento que se adquiere en un departamento es diferente al de otros y este nunca se comparte, se retiene. Existe, muchas veces, opacidad en el propio equipo. La creencia “si compartes conocimiento, pierdes poder” sigue estando muy arraigada hoy en día en las organizaciones. Recordemos que el conocimiento es perecedero y si no fluye, se caduca. Necesitamos conocimientos frescos. Debido a esta necesidad la duda constante es: “Nosotros como empresa, ¿cómo podemos hacer que el conocimiento no perezca y a la vez, no perdamos poder?” Pues compartiendo. El conocimiento potente, útil y no perecedero es el conocimiento COMPARTIDO.

La solución a este problema es que tu propia empresa sea un EQUIPO TRANSPARENTE o EQUIPO FLUIDO, no se oculten información por miedo a perder poder. Cuanto más poder tenga el equipo, más poder tendrá cada integrante y, por tanto, la organización.

 

Gestor de Talento/Formador

Borja es el «Sr Lobo» de la empresa, soluciona problemas y, además, es pedagogo de vocación y gestor del Talento y formador en Evoluciona. Aunque sea el más joven del equipo, te vende una parcela en la luna, un helado en Sibera, un Plan de Igualdad, de Conciliación o un proceso de Selección si sabe que eso es lo que necesitas para avanzar con tu empresa. Es asturiano de alma y corazón, aunque comparte un secreto a voces y nos parece muy lógico: le encanta el salmorejo cordobés